Categoría: 2 - Cosas de la política
6 Agosto 2006
Casi un mes de guerra en Líbano. No creo en la inocencia, pero hay que estar con el débil. Ningún terrorismo debe ser aceptado, pero el terrorismo de Estado que aplican Israel y Estados Unidos es el peor cuando es sutil y, más aún, cuando es tan descarado como ahora. Se está intentando la destrucción del mundo árabe y parece que no nos damos cuenta.
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12 Diciembre 2005
AGENCIAS
LOS ANGELES.- El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, ha negado el perdón a Stanley "Tookie" Williams, un asesino rehabilitado que ha sido propuesto para el Nobel de la Paz. Será ejecutado, por inyección letal, a las 9.01 de la mañana (hora española)...
Las primeras reacciones a la decisión de Schwarzenegger no se han hecho esperar. "Me duele la decisión de escoger la venganza en lugar de la redención", dijo el activista Jesse Jackson, uno de los más activos en favor del condenado.
Arnold Schwarzenegger está dispuesto a seguir manchándose las manos de sangre, los asesinos siguen abusando de su poder en la primera potencia mundial, los republicanos siguen vomitando sobre la humanidad.
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8 Diciembre 2005
El dramaturgo británico arremete contra la política exterior de Washington y contra el Gobierno británico
ELPAIS.es - Madrid
ELPAIS.es - Cultura - 07-12-2005
En su discurso de aceptación del Nobel de Literatura, el dramaturgo británico Harold Pinter ha desnudado los crímenes de la política exterior estadounidense desde la II Guerra Mundial hasta la invasión de Irak, en un duro alegato en favor de la verdad y la dignidad humana en el que incluso ha sugerido que se siente al primer ministro de su país ante el Tribunal Penal Internacional. La Academia Sueca, que el pasado mes de octubre otorgó el premio al dramaturgo, ha hecho público hoy en su página de Internet el discurso que éste les ha enviado grabado en vídeo para que sea proyectado durante la entrega de los premios en Estocolmo, toda vez que no podrá asistir a ella por motivos de salud.
Pinter plantea en su discurso las diferencias entre la literatura, donde "no hay grandes diferencias entre lo que verdad y lo que es mentira" y de hecho ambas pueden coexistir, y la realidad, en la que el ciudadano (incluido el artista) debe plantearse qué es verdad y qué es mentira.
En la arena pública, “a la mayoría de los políticos, por lo que se ha podido ver, no les interesa la verdad sino el poder y cómo mantenerlo”. “Para ello tienen que mantener a la gente en la ignorancia de la verdad, incluso en la verdad de sus propias vidas”, ha añadido Pinter. Ejemplo práctico: se aseguró que Irak tenía armas de destrucción masiva para justificar la guerra, y resulta que no las tenía. Y en concreto se dijo que podía dispararlas en 45 minutos, y no era cierto. Como tampoco lo era que el ex presidente Sadam Husein mantuviera lazos con la red terrorista Al Qaeda y fuera en parte responsable de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos.
“No era verdad. La verdad es algo totalmente diferente. La verdad tiene que ver con el papel que Estados Unidos se atribuye en el mundo y cómo lo representa”, ha explicado el dramaturgo. Pinter ha trazado un retrato de la política exterior norteamericana desde el final de la II Guerra Mundial, poniendo el énfasis en lo que denomina “crímenes de EE UU”, por lo que la historia ha pasado de puntillas: Nicaragua, El Salvador, Chile y el resto de países en los que Washington apoyó a regímenes criminales.
Pinter ha expuesto cifras y atrocidades que han costado la vida a cientos de miles de personas y en las que el Gobierno estadounidense ha jugado un papel importante. “¿Tuvieron lugar? ¿Son responsabilidad de la política exterior de Estados Unidos? La respuesta es sí”, ha dicho el dramaturgo. “Pero usted no lo sabrá. Nunca ocurrió. No importa. No es interesante. Los crímenes de EE UU han sido sistemáticos, constantes, atroces y despiadados, pero poca gente habla de ellos”. ¿Por qué? Por la fría manipulación llevada a cabo de forma brillante y exitos por Washington, todo un ejercicio de hipnosis, según Pinter.
El dramaturgo denuncia las atrocidades del Gobierno estadounidense, pero también la inacción de sus ciudadanos, a los que se les permite seguir repantigando en sus sofás sin tener que ponerse a pensar sobre ello. Como consecuencia de todo ello, la primera víctima o quizá la última, es la conciencia, hasta el punto de que Pinter se pregunta si alguna vez alguien la tuvo. Y procede a señalar casos actuales como la prisión de Guantánamo, que apenas ocupa espacio en los medios porque Estados Unidos lo ha planteado como una cuestión de “estás conmigo o contra mí”. “Y Blair se calla”, ha añadido.
Vira así la invectiva de Pinter, que sin olvidar a Washington pone el foco también sobre el primer ministro británico, Tony Blair, y su actitud durante la guerra de Irak, hasta el punto de sugerir que el político laborista podría ser sentado ante el Tribunal Penal Internacional por las atrocidades cometidas en Irak.
Termina Pinter citando al poeta chileno Pablo Neruda para asegurar que es “una obligación crucial” de los ciudadanos y de la sociedad delimitar esa verdad y asimilarla al discurso político, pues ésa es la única esperanza de recuperar lo que casi se ha perdido: la dignidad del hombre.
http://www.elpais.es/articulo/elpporcul/20051207elpepucul_4/Tes
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8 Diciembre 2005
Pinter firma un duro alegato político contra EEUU y recita a Neruda
Agencia EFE
Miércoles, 7 de diciembre 2005
El británico Harold Pinter convirtió hoy el tradicional discurso del premiado con el Nobel de Literatura en un duro alegato político contra Estados Unidos, lleno de ironía y referencias históricas, y en el que recitó a Pablo Neruda.
Ausente por prescripción médica, debido al tratamiento contra un cáncer al que está siendo sometido, Pinter recurrió, como estaba previsto, a una grabación en vídeo, pero no por eso su voz sonó menos contundente en la sede de la Real Academia Sueca, e hizo honor a su conocida fama de escritor comprometido.
"Arte, verdad y política", como tituló su discurso, empezó hablando sobre la verdad en el drama y la vida real: en el primer caso, lo que importa es su búsqueda y da igual falso y verdadero, irreal y real; en el otro, sí, y es preciso distinguirlos.
Pinter confesó que sus obras nacían de "una línea, una palabra, una imagen" y que entendía el proceso de creación de personajes literarios como "incierto, incluso alucinatorio, aunque a veces pueda ser una avalancha imparable".
El considerado miembro destacado de la generación de Jóvenes Airados británicos expresó también sus ideas sobre el teatro político, que debe huir de sermones y miradas unidireccionales.
Tras un par de alusiones a dos de sus últimas obras, "Mountain Language" (titulada en su versión en español "El lenguaje de la montaña") y "Ashes to Ashes" ("Polvo eres"), Pinter introdujo una reflexión sobre el lenguaje político y la mentira, a partir de la que desarrolló el resto del discurso.
La mayoría de los políticos, según él, no están interesados en la verdad, sino en el poder y en su mantenimiento, "para lo que es esencial que la gente permanezca en la ignorancia", incluso sobre sus vidas; "por eso lo que nos rodea es un vasto tapiz de mentiras del que nos alimentamos".
Pinter negó por falsos los motivos que originaron la guerra de Irak para luego hacer un repaso descarnado de la política exterior estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial, cuyos "crímenes", a diferencia de las "atrocidades" de la URSS, no sólo no han sido documentados, sino que "de ningún modo se les considera como tales".
Buena parte de este repaso histórico se centró en la "tragedia" de Nicaragua en la época de la Revolución sandinista, que el dramaturgo considera un caso significativo de la política de EEUU.
Aunque criticó la arrogancia y las contradicciones de los sandinistas, Pinter defendió sus logros en la reforma agraria y la gratuidad de la educación y la sanidad, y cómo su condición de "ejemplo peligroso" justificó los esfuerzos estadounidenses.
Como muestra de "tapiz de mentiras", citó la acusación del ex presidente Ronald Reagan a Nicaragua de ser una "mazmorra totalitaria", cuando no había escuadrones de la muerte ni tortura, y la contrapuso al asesinato en El Salvador de monseñor Oscar Romero a manos de un grupo militar entrenado por Estados Unidos.
Pinter citó otros ejemplos de esa "política que se extendió por todo el mundo", como el caso de Grecia, Uruguay o Chile.
"Nunca ocurrió, nada ocurrió, incluso cuando estaba pasando, no estaba pasando, no importaba, no era de interés. Los crímenes de los Estados Unidos han sido sistemáticos, constantes, despiadados, sin remordimientos, pero muy pocos hablaron de ellos", lamentó el Nobel.
Harold Pinter se preguntó si realmente existían la sensibilidad moral y la conciencia, a la vista de casos como el de los presuntos terroristas detenidos en la base de Guantánamo o la invasión de Irak, "un acto de terrorismo de Estado".
De Estados Unidos dijo también que "le importan un bledo" la ONU, la legalidad internacional o las voces críticas, y que contaba con un "corderito patético y sumiso" llamado Gran Bretaña, e invitó con sorna a la Corte Penal Internacional (CPI) a procesar a Tony Blair, ya que George Bush fue "más listo" al no reconocer la autoridad de ese tribunal.
Entonces recitó unos versos de "Explico algunas cosas", de Neruda, sobre la Guerra Civil española, porque "en la poesía contemporánea no he leído otra descripción tan poderosa y visceral del bombardeo de civiles".
Pinter incluso se ofreció para escribirle los discursos a Bush y leyó uno preparado para él en el que se burlaba de una sociedad "compasiva que proporciona electrocución compasiva e inyección letal compasiva".
Pinter cerró su discurso con una llamada al deber ciudadano de "definir la auténtica verdad de nuestras vidas y nuestras sociedades", "una obligación crucial que nos concierne a todos".
Si esto no entra a formar parte de nuestra visión política, "no habrá esperanza de restaurar lo que casi hemos perdido, la dignidad del hombre".
http://www.periodistadigital.com/cine_y_teatro/object.php?o=248530
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8 Diciembre 2005
El Nobel de Literatura insta a juzgar a Bush y Blair por terrorismo en Irak (IBLNEWS, AGENCIAS):
Los galardonados con los Premios Nobel de Economía y Literatura, Robert J. Aumann y Harold Pinter, respectivamente, se pronunciaron hoy acerca de la paz, la guerra contra Irak y la amenaza terrorista, en declaraciones hechas en vísperas de la ceremonia oficial de la entrega de los premios que se celebrará el próximo sábado en sendas capitales europeas, Estocolmo y Oslo.
Harold Pinter declaró que el presidente estadounidense, George W. Bush, y el primer ministro británico, Tony Blair, deberían de ser juzgados ante la Corte Internacional de Justicia por la invasión de Irak, que fue "un descarado acto de terrorismo".
"La invasión de Irak fue un acto bandido y una demostración de un desprecio absoluto a las leyes internacionales", sentenció Pinter, que expresó su indignación ante los crímenes de guerra.
"Hemos traído torturas, bombas masivas, uranio, innumerables actos de asesinatos aleatorios, degradación y muerte para los ciudadanos iraquíes y lo hemos llamado libertad y democracia para Oriente Próximo", apostilló.
Pinter vertió acusaciones contra Washington diciendo que "Los crímenes cometidos por Estados Unidos han sido sistemáticos, constantes, sin remordimientos, pero muy poca gente habla de ellos en la actualidad". "Se ha ejercido una manipulación clínica para enmascarar a la potencia mundial como una fuerza del bien universal", declaró. Por último, tachó de "una brillante hipnosis" el enmascaramiento de Estados Unidos.
Pinter se olvida de alguien: ese señor bajito, tanto de estatura como de ética, que fue presidente del Gobierno español, José María Aznar (omito un "don" que no merece).
Bush, Blair y Aznar deben ser juzgados por una guerra ilegal, por un acto de terrorismo que sigue causando víctimas.
Desde los despachos también se asesina, pero no es políticamente correcto denunciarlo. Gracias, Harold, el mundo necesita que sigan existiendo intelectuales comprometidos que denuncien con voz clara la mentira, la falsedad, la ignominia de personas de tan baja estofa como Bush, Blair o Aznar (la voz de su amo).
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15 Noviembre 2005
12 Noviembre 2005
Al margen de la cuestión católica, que es ya casi una anécdota por el empecinamiento de la Iglesia en divorciarse de la sociedad, y de las acciones de la derecha de toda la vida, la cuestión es que la nueva ley de educación no es buena, como no lo fueron las anteriores.
El principal problema radica en una clara falta de voluntad política y en ciertos intereses ocultos.
Por un lado tenemos una educación pública mal estructurada y un sistema ilógico de funcionarios que, salvo excepciones, no se diferencian mucho de los que te atienden en una ventanilla. Ni siquiera aceptan ya la responsabilidad de los resultados ante las pruebas de acceso a la Universidad.
Por otro tenemos el problema de unos padres desorientados que, por falta de preparación o de tiempo, piensan que son los políticos y los profesores quienes deben solucionar el problema.
Por último, unos alumnos que arrastran las consecuencias de la poca preparación psicológica y pedagógica de los profesores, de una cierta y posiblemente involuntaria desatención por parte de sus padres, y que ven unas perspectivas de futuro lamentables.
Existe una cultura de la evasión totalmente arraigada, precisamente porque ni los políticos, ni los profesores, ni los padres se muestran como modelos válidos.
Por otra parte está aquello de los “intereses”, que consiste básicamente en seguir simulando una cierta igualdad de oportunidades, pero volver a lo que algunos consideran que es la solución ideal: la Universidad para los ricos y para los superdotados que puedan aparecer entre las clases menos favorecidas.
Así se utiliza el espíritu del sistema europeo de forma que las carreras pasen a ser de tres años, no para favorecer el acceso al trabajo o la movilidad entre universidades del mismo o de diferente país, sino para que sean necesarios los másters, posgrados o doctorados (por haber vaciado de contenidos las carreras) y que todos sean de pago. Se consigue de esta manera una parte de los citados intereses ocultos y, además, el ir solucionando por la vía rápida el problema de la financiación de la universidad pública.
Ahí estamos, con una enseñanza secundaria que no se ha adaptado a los nuevos tiempos, con un nutrido grupo de profesores que saben menos de las nuevas tecnologías que sus alumnos; con unos problemas de violencia que nadie se atreve a afrontar con decisión; con unos programas demenciales que no están destinados a favorecer la adquisición de técnicas de aprendizaje, ni a que los alumnos aprendan a pensar y puedan desarrollar criterios propios; y con unos políticos que no reconocen no saber nada del asunto y que no ceden su sitio a los expertos, que los hay, para la creación de un sistema que funcione.
Cada ley es un nuevo parche que redunda en el deterioro de la enseñanza pública y que tampoco favorece a la privada, porque ésta sigue estando lastrada por una derecha cerril y con demasiadas nostalgias y una Iglesia católica que nos condena al retraso, otro gallo les cantaría a Gran Bretaña, a Estados Unidos o a Alemania si hubieran tenido la bendición del Papa de Roma, Francia es un caso aparte por su laicismo secular que ha sabido resistir las presiones o cortarlas de raíz cuando ha sido necesario.
En la enseñanza secundaria, a pesar de lo dicho, hay buenos profesionales, mejores en muchas ocasiones a los que ofrece una Universidad endogámica y feudal (sólo hay que ver las estructuras).
La gran desgracia es que la izquierda no existe, es ya un concepto histórico, en España tenemos centro-derecha y derecha (IU, PSOE, y otros) y derecha cerril (PP, con alguna excepción como la de Ruiz Gallardón, y otros partidos que es mejor no recordar, incluyendo en el grupo cerril a personajes como el presidente de Extremadura o el Sr. Bono).
Hace falta valor y diálogo con algunos sectores, eliminar el sistema funcionarial o supeditarlo a unos controles de calidad rigurosos, la cultura del esfuerzo debe empezar por los políticos y por los profesores (los primeros no asisten ni al parlamento, los otros se han instalado ya en una depresión unas veces real y otras fingida y cómoda), permitir que los profesores puedan volver a ganarse el respeto de su alumnos, predicar con el ejemplo, crear programas rigurosos y asumibles (la información disponible hoy día es inabarcable, no puede estar toda en los programas, sólo hay que enseñar a localizarla y seleccionarla) y olvidarse del consenso, porque la derecha vive en otro país y sus hijos estudian en el extranjero.
Y muchas cosas más, pero yo no soy un entendido y estas líneas están escritas con demasiada prisa.
Hace falta una revolución en la enseñanza española, pero en este país eso es pedir peras al olmo.
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12 Noviembre 2005
Última hora: casi se hunde el centro de la ciudad, no cabía un alma, aún diría más: no cabía ni Dios.
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