Ismael
Mi primer novio fue un marielito, uno de aquellos cubanos que pudieron salir de Cuba en el Mariel, como Reinaldo Arenas. Lo conocí en Puerta del Ángel y no podré olvidar jamás aquel temblor. Me estuvo esperando toda la tarde y después paseamos por el Barrio Gótico, nos besamos en algún portal, pero nos vieron. Aquellos niños gritaban “¡maricones!, ¡maricones!…”
Era 1980, creo, ahora mismo no sé. Nos volvimos a besar en Plaza Cataluña, frente a la comisaría de policía, no me di cuenta, cuando abrí los ojos sentí miedo frente a todos aquellos coches en batería, nos miraban, pero nadie se acercó. Él tenía quince años y yo no sabía nada. Su piel morena sí lo sabía todo. Fui feliz.

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