Comentaba la inefable y surrealista Esperanza Aguirre que la decisión poco popular del Partido (nada) Popular de recurrir contra las bodas gays podía ser entendida como un ataque a los homosexuales y a las lesbianas. Y es que la gente tiene tendencia a entender cosas raras, porque a quién se le podría ocurrir algo así. El PP no está contra los gays, sólo lo hace por su bien (el de los gays), que el matrimonio es cosa muy sagrada y tiene una definición en el DRAE que deja muy claritas las cosas. Nada tiene que ver que los académicos involucrados pudieran ser católicos, esa religión tan ajena a la naturaleza humana.

Hay cosas que parecen lo que son, señora mía, el PP sigue estando contra cualquier atisbo de libertad real, contra la igualdad y contra la tolerancia. Los temores de Esperanza Aguirre estaban justificados, el PP continua atacando principios tan constitucionales como el de que todos somos (deberíamos ser) iguales.